LA FERTILIZACIÓN IN VITRO

La fertilización in vitro o FIV se desarrolló después de muchos años de investigación para aquellas parejas infértiles cuyas trompas de Falopio u oviductos tenían un daño irreparable. Como en estas estructuras se realiza la unión de óvulo con espermatozoide o fertilización, se diseñó un medio de cultivo y unas condiciones de laboratorio donde esto pudiera realizarse en una placa de vidrio, de ahí el nombre de fertilización in vitro. En esencia, la técnica lo único que permite es la unión del óvulo femenino con su correspondiente espermatozoide y después de verificar que la fertilización ha ocurrido, se transfiere en un tubo delgado de plástico o catéter, por la vagina, a través del cuello de la matriz, de manera similar a la inseminación intrauterina, sólo que en lugar de transferir espermatozoides, se introducen uno o más óvulos fecundados.

El primer embarazo con esta técnica se logró en 1978 en Inglaterra, desde entonces han nacido más de un millón de niños en todo el mundo sin aumento de anomalías. Al principio las posibilidades de éxito con estas técnicas eran muy bajas, pero ahora en promedio se obtienen resultados de alrededor de 30 % por intento, lo cual es levemente mayor a lo que sucede en forma natural. Esto quiere decir que en parejas con muy buen pronóstico las posibilidades son mayores al 40 %, mientras que otras tienen menos de un 20 %. Un factor muy importante es la edad de las pacientes y otro las características de sus ovarios, pues hay enfermedades como la endometriosis que van destrozando lo ovarios.

En un inicio, la FIV se realizaba en un ciclo natural, esperando a que estuviera próxima la ovulación y se programaba una operación pequeña o laparoscopía, para extraer un óvulo, luego se vio que el proceso era muy ineficiente y se empezaron a estimular los ovarios para producir más óvulos que se empezaron a extraer por la vagina, sin operación, con una aguja con la ayuda de la sonografía vaginal. Al principio las complicaciones del exceso de estimulación eran muy altas y podían resultar en embarazos múltiples y en una condición grave conocida como síndrome de hiperestimulación ovárica.

Ahora disponemos de mejores medicamentos para estimular a los ovarios y un mayor conocimiento de cómo funcionan normalmente, por lo que podemos estimularlos de manera más fisiológica, con lo cual se han disminuido las complicaciones. Otro paso importante ha sido el entrenar personal médico y paramédico en esta área y mejorar las condiciones de laboratorio para semejar, dentro de lo posible, las condiciones naturales.

La FIV consta de varios pasos: En primer lugar seleccionar a aquellas parejas que la requieren, ya que no pueden obtener un embarazo con técnicas menos complicadas. Además que tienen posibilidades reales de lograr un embarazo por las condiciones de su útero, ovarios y espermatozoides. La evaluación inicial permite esta selección y además la del mejor esquema de medicamentos para poder efectuar el segundo paso que es la estimulación de los ovarios. El paso siguiente es la extracción de lo óvulos mediante succión después de puncionar los ovarios con una aguja guiados con ultrasonido vaginal, esto requiere la utilización de un quirófano adyacente al laboratorio y la utilización de una anestesia muy leve, por lo que las pacientes salen caminando después del procedimiento que dura unos minutos. Para la fertilización, el hombre proporciona una muestra de semen que después de preparados se colocan en condiciones adecuadas junto a los óvulos extraídos, se dejan después en una incubadora y al día siguiente se verifica si se realizó la fecundación. Luego uno o varios días más hasta que estén en condiciones de ser transferidos al útero.

Tanto óvulos como espermatozoides, así como los óvulos fecundados que empiezan a dividir, requieren un trato muy cuidadoso pues tienen la posibilidad de generar vida. La transferencia se realiza sin anestesia pasando un catéter al interior de útero en las mejores condiciones, esto se logra con la ayuda del ultrasonido para colocar el catéter en la mejor posición.

La mayor parte de las veces se administran medicamentos para favorecer que se implante el huevo fecundado en el útero y 15 días después de la transferencia se efectúa una prueba de embarazo. La mayor parte de las veces todo el proceso de la estimulación ovárica y la transferencia de embriones toma menos de 2 semanas, durante las cuales con frecuencia se está vigilando a la paciente para efectuar los ajustes de dosis en medicamentos y programar los procedimientos.

Esta nueva tecnología efectuada con profesionalismo y ética ha logrado que parejas infértiles, antes consideradas desahuciadas, logren uno de sus más caros anhelos: poder procrear hijos.

 

Dr. Efraín Perez Peña
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