Aún con el mejoramiento de las técnicas de reproducción asistida, uno de los retos más grandes al que nos enfrentamos, es el de lograr el tan deseado embarazo después de la transferencia embrionaria. Sin embargo, un alto porcentaje de los embriones transferidos no logra implantarse, en ocasiones esto se debe a dificultades que tiene el embrión para salir de la capa que lo envuelve (zona pelúcida) y lo ha protegido durante su desarrollo. Es necesario que los embriones logren romper esta capa (eclosión) para poder implantarse en el útero y producir el embarazo. Algo similar a un pollito que debe romper el cascarón para poder vivir. Los casos de zona pelúcida gruesa, densa o difícil de romper se presentan con mayor frecuencia en pacientes de edad avanzada, con niveles elevados de la hormona FSH, embriones descongelados, de mala calidad y en fallos repetidos de implantación en ciclos previos de FIV o ICSI.
Para facilitar la eclosión, las técnicas consisten en adelgazar o perforar la zona pelúcida por medio de métodos químicos, mecánicos y láser. El método consiste en adelgazar la zona pelúcida del embrión en el tercer día del desarrollo, cuando éste tiene entre 6 a 8 células y justo antes de la transferencia embrionaria. La aplicación de cualquiera de las tres técnicas ha dado buenos resultados, mejorando las tasas de implantación y embarazo. En nuestro instituto, contamos con un equipo de Assisted Hatching Laser de última generación, que permite realizar el procedimiento de forma rápida y precisa, reduciendo el estrés a los embriones durante el procedimiento, que de esta manera es más rápido y menos traumático. |